El encuentro suramericano en Paraty incorpora nuevos socios a la iniciativa de la Carta de Responsabilidades Humanas (CRH)por Marta Molina.- (São Paulo) 24.07.2006
El Encuentro de Fronteras, los corredores culturales y la Asamblea Ciudadana se definen como los cimientos para la construcción de la CRH El Encuentro Regional de Paraty (Río de Janeiro) que aconteció entre el 21 y el 23 de Julio, contó con la presencia de nuevos socios de Perú, Bolivia y Argentina que decidieron incorporarse a la construcción de la Carta. Vincular nuevos socios a Brasil, Chile y Colombia (que pertenecen al Comité de coordinación Internacional de la CRH) para fortalecer la capacidad de interlocución de las personas y organizaciones es necesario para avanzar. En este sentido, uno de los objetivos principales del encuentro de Paraty era conocer las experiencias de los países participantes, profundizar sobre el concepto de responsabilidad y, sobretodo, integrar nuevos países para trazar un proyecto común. Este proyecto, vislumbrado a largo plazo, consistiría en iniciar un proceso de construcción que culminara en una Asamblea regional de ciudadanos de América Latina. Durante el Encuentro Regional de Paraty se discutió sobre las experiencias llevadas a cabo en Sudamérica para difundir la Carta de Responsabilidades y de los nuevos avances logrados. Asimismo, fue fundamental analizar las perspectivas de trabajo de cada país para la difusión de la propuesta de la Carta de Responsabilidades en el continente americano. Uno de los puntos clave que se repitió en todas las reuniones de Paraty fue resaltar la cotidianidad de cada país latinoamericano y el respeto a las “miradas distintas”. Tener en cuenta las peculiaridades políticas, sociales y culturales de cada rincón del continente suramericano se convirtió en el eje conductor principal de los debates. Ahora bien, todos los presentes concebían la Carta como una propuesta ética que piensa la Responsabilidad a partir de tres ejes: Cultura de Paz, Medio Ambiente y Derechos Humanos, un nuevo pilar para la construcción de un mundo solidario y una cultura de las responsabilidades humanas dónde todos convergen. Durante las reuniones de Paraty, los conceptos de “Encuentro de Fronteras” y “Asamblea Ciudadana” se definieron como el punto de unión que podía sustentar la construcción de la Carta. Para llegar a esta meta, se establecieron dos líneas de acción: por una parte, reforzar un trabajo político y de otra, profundizar en la vertiente cultural y de comunicación para confluir, finalmente, en iniciativas conjuntas. Des del ámbito político, se reforzó la idea de los “pactos ciudadanos por la responsabilidad” como herramienta para contribuir a la integración sur americana. Esta idea surge del interés del comité latinoamericano de la CRH en fortalecer la articulación de las acciones relativas a la Carta que se desarrollan en los diferentes países, difundir los principios de la CRH y profundizar la noción de responsabilidades en los procesos de integración regional. Asimismo, se destacó también la necesidad de aprovechar la oportunidad para elaborar una constitución por la Comunidad Suramericana de las Naciones. En este sentido, des de la vertiente política, se definió como objetivo clave lograr un pacto suramericano sobre la base de la Carta de Responsabilidades entre las sociedades nacionales que constituya una referencia ética y política para la integración de los pueblos. Para el desarrollo de la CRH en el plano político se apuntó como indispensable la construcción de pactos ciudadanos que fortalezcan la ciudadanía y las identidades culturales. De este modo, se podrían generar de alianzas entre distintos sectores por medio de asambleas ciudadanas e identificar los movimientos sociales de cada país. Asimismo, se facilitaría la construcción de un pacto suramericano con la voluntad de lograr espacios de interlocución con los gobiernos. En el plano político se destacó también que es imprescindible la investigación y difusión de conocimiento sobre las distintas problemáticas latinoamericanas y tener en cuenta las especificidades de cada país. Por ello, destacaron como esencial aliarse con universidades y otros centros de investigación que pueden aportar conocimientos teóricos y experiencias sobre las cuestiones de integración y gobernanza. La propuesta des de la vertiente cultural y de comunicación fue bautizada como “Corredores culturales para la vida, la paz y la responsabilidad”. El punto de partida seria organizar corredores locales en cada país para realizar un “encuentro de fronteras” entre países latinoamericanos. Eso sí, teniendo siempre en cuenta la realidad político-social de la frontera donde tendrá lugar el encuentro. La comisión de cultura y comunicación propuso empezar a trabajar des de ahora para lograr, en el plazo de un año, que cada país tenga el proyecto de corredor. Para ello se propuso la socialización de métodos de trabajo y experiencias de movilización tales como los llamados “diálogos da rua”, impulsar media Comunitária (TV, Radio, Prensa), tener en cuenta los Colectivos jóvenes e organizar encuentros literarios y artísticos. Reforzar y reimpulsar la difusión de la carta en el contexto concreto de cada país, buscar recursos y nuevos aliados se apuntó como una de las tareas esenciales. Ambas comisiones, tanto la que estudió la vertiente política como la que se centró en la cultural, coincidieron en la necesidad de identificar sectores estratégicos - gobiernos, empresas, parlamentarios, periodistas- para promover el debate público. El encuentro de Paraty sirvió para definir finalmente líneas de trabajo concretas, para vincular a los nuevos socios del continente en la iniciativa de la Carta y para definir la posición latinoamericana y la propuesta conjunta para el Comité Internacional de la CRH. Era un encuentro difícil, con distintas miradas: participó gente que trabaja en el gobierno de Lula, que hablaban des de una perspectiva institucional, ONGs, la mirada de gente vinculada con el trabajo social y también la mirada indígena. Era un encuentro que, a primera vista podía tener una dinámica contradictoria pero demostró que podía sentar bases para un acuerdo. Entre los participantes surgieron mil dudas y preguntas sobre la CRH y la conjunción de sus principios en la realidad de cada país; unas dudas que, seguramente, no harán más que enriquecer el proceso de construcción de la Carta.
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